El edificio de la sede de la Dirección General de Tráfico domina la autovía A-2, colapsada todas las santas mañanas por los 800.000 vehículos que entran y salen cada día en Madrid desde la periferia. Dentro, un piso por encima de la enorme y digitalizada la sala de pantallas desde la que se emiten los partes de tráfico para las radios, Pere Navarro, el jefe de todo esto, brujulea por su gigantesco despacho, presidido por una no menos gigantesca mesa llena de mazos de informes en papel. Habla como una metralleta, pero, en vez de balas, dispara ráfagas de titulares a diestra y siniestra.
HOJA DE SERVICIOS
Pere Navarro (Barcelona, 73 años) es ingeniero industrial de profesión y el director general de Tráfico con más años de servicio de la democracia, entre 2004 y 2012 y desde 2018 hasta el cierre de estas líneas, siempre con Gobiernos socialistas. Sobrevivió, incluso, a unos cuantos Consejos de Ministros de Mariano Rajoy, antes de ser sustituido. Introductor en España de medidas tan impopulares como el carné por puntos en España, la limitación de la tasa de alcoholemia y la inclusión en el Código Penal de los delitos de seguridad vial, las cifras de muertos en carreteras han bajado durante su mandato de las 4.032 en 2003 a 1.119 en 2025.
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