
Una excursión por la senda costera que bordea los acantilados del norte de Santander acabó el martes por la tarde en tragedia. Un grupo de siete amigos, seis chicas y un chico, que paseaban por la Costa Quebrada, una zona abrupta, casi salvaje, entre el mar y las últimas fincas ganaderas de la capital de Cantabria, cayeron al agua por una grieta de unos cinco metros de altura cuando la plataforma de madera que cruzaban cedió bajo sus pies. Solo Ainara R. V., de 19 años, logró sobrevivir, aferrada durante unos 15 minutos a unas rocas afiladas. Los bomberos que la rescataron sabían que tenían que ir rápido porque había más personas en el agua. También que el mar no da segundas oportunidades. “Aguantó con las uñas contra la pared. Estaba enganchada. Ha sido una auténtica fiera, un gato”, relata un bombero que participó en su rescate.
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