Eugenia irrumpió el pasado martes en el pleno municipal del distrito de Sants-Montjuïc (Barcelona) y empezó a repartir octavillas entre los consejeros. “Si existen acusaciones internas contra Miguel Martínez deben investigarse. La ética política exige investigar cualquier comportamiento inapropiado hacia las mujeres”, podía leerse en los folletos, junto a una imagen del representante de Vox, que asistió atónito a la escena. Eugenia explica que había comido ese día con varias mujeres que le contaron que habían sido víctimas del presunto acoso sexual de Martínez, pero no querían denunciarlo porque estaban asustadas. Indignada por sus relatos, ella pensó que no tenía nada que perder y decidió señalar públicamente a su compañero de partido. Eugenia tiene 80 años y se afilió a Vox hace un lustro. Madre de guardias civiles, conoció a Santiago Abascal cuando era un joven dirigente del PP en el País Vasco.
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