Luis Bárcenas y su esposa, Rosalía Iglesias, señalaron este lunes con especial ahínco a un acusado en el juicio del caso Kitchen: a Sergio Ríos, a quien el extesorero popular fichó como conductor a principios de 2013 y quien, según insistieron, se convirtió en su “chico para todo” y en su hombre de “confianza total” antes de traicionarlos. “Hablábamos ante él como si fuera una persona más de la familia”, precisó la mujer para ejemplificar el enorme grado de “acceso” que tenía a su intimidad. De esta forma, a raíz de sus interrogatorios como testigos ante el tribunal de la Audiencia Nacional, la pareja ha colocado a los pies de los caballos al exchófer, que constituye una pieza clave de la operación de espionaje urdida en 2013 contra el antiguo responsable de finanzas del PP. La Fiscalía pide que se condene a Ríos a casi 12 años y medio de prisión.


Los contactos de Bárcenas con Rajoy y Villarejo
El testimonio de Luis Bárcenas ante el tribunal, que se prolongó durante cerca de cinco horas, ofreció detalles de algunos supuestos contactos que mantuvo ante del estallido en 2013 de la Operación Kitchen. El extesorero popular relató que, antes de que su esposa declarase en 2012 en la Audiencia Nacional, él habló con Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, para que le evitase a Rosalía Iglesias hacer el paseíllo ante las cámaras de televisión. «Yo le pido a Rajoy que mi mujer pueda acceder a la Audiencia Nacional por un conducto que no tenga que soportar la presión de los periodistas. Rajoy lo habla con el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y el tema se arregla. El comisario de la Audiencia Nacional que había en aquel momento contactó con mi mujer, enviaron un coche a mi casa, la recogieron y entró por el garaje de la Audiencia Nacional», subrayó el excontable del PP ante los jueces.
A preguntas de las partes, Bárcenas también incidió en que, sobre 2009, coincidió con el comisario José Manuel Villarejo en un restaurante, pero que entonces él no sabía quién era ese agente. Según su versión, mientras estaba en el local, un grupo de policías se sentó en una mesa próxima, entre los que se encontraba un mando que el extesorero consideraba responsable de las pesquisas sobre Gürtel. En un momento dado, según apuntó el exdirigente popular, se pasó a esa mesa para conversar con ese agente que conocía, sin saber quiénes eran los otros dos que lo acompañaban y que después identificaría como Villarejo y el comisario José Luis Olivera, ambos acusados por Kitchen.
Sé el primero en comentar en «La traición del chófer de los Bárcenas: “Era como si fuera uno más de la familia”»