Dos funcionarias de uno de los centros de Servicios Sociales de Madrid atienden a un joven que ha llegado a primera hora de la mañana este jueves a solicitar el certificado de vulnerabilidad. “¿Hablas inglés?”, le pregunta la trabajadora. El joven asiente. “Cuéntame, please”, le dice la mujer que coge todos sus datos, le hace rellenar un formulario y le acaba derivando a una de las oficinas de Asistencia en Materia de Registro de la capital. No le pueden dar cita hasta que no pase por uno de estos centros ya que ahí registran su petición. “A las personas que ya tienen un expediente abierto con los servicios sociales se les expedirá el documento de manera automática, mientras que quienes no lo tengan deberán esperar más tiempo”, dice la trabajadora desde el mostrador, y añade que la regularización “les ha pillado de sopetón”. La mujer despide al joven con un “tienes que hacer este proceso deprisa”.
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