
En el pueblo de Cenicientos todo el mundo sabe que su alcalde era militar. “No lo era, lo soy y lo seré siempre. El día que me muera me enterrarán con el uniforme puesto”, asegura Jerónimo López, de 65 años. Eso ocurrirá algún día, pero no será hoy. Jero, como lo conocen sus vecinos, tiene antes que combatir un incendio y salvar muchas vidas.
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