A las 3.27 de la madrugada de este sábado 8 de agosto, un vecino de Tauste (Zaragoza, 6.800 habitantes) se levantó al baño. Oyó unos gritos provenientes de la casa de al lado. “¡Javier! ¡Javier!”. Media hora antes, a las 2.54, ese Javier se había conectado por última vez a su WhatsApp. Todo apunta a que la muerte le llegó a él y a su esposa Esther entre esa última conexión y el grito que escuchó su vecino. Sus cuerpos fueron hallados unas horas más tarde, al atardecer, asesinados a cuchilladas. Él se encontraba en la habitación y ella en las escaleras. Pronto todo el mundo supo que habían matado a Javier Sánchez y Esther Latorre, un conocido matrimonio de dirigentes agrícolas, muy comprometidos en lo social y con una constante actividad por el pacifismo.
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