Andalucía, Murcia, Galicia, Comunidad Valenciana… En los últimos días los barones autonómicos han anunciado un sinfín de rebajas fiscales, justificándolas como medida contra la inflación galopante o esgrimiendo el común —y no por eso comprobado— mantra de que el dinero está mejor en el bolsillo del consumidor. Independientemente de la razón, estos movimientos vuelven a alimentar la carrera fiscal a la baja entre comunidades, que empezó hace más de una década con el impuesto de sucesiones y donaciones y de la que Madrid ha hecho su bandera. Hoy en día, es la autonomía donde menos impuestos se pagan.
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