Más Shakespeare y menos Montesquieu

Cada vez que alguien dice —a malas; a buenas ahora apenas se dicen las cosas— que un presidente quiere aferrarse al sillón sorprende pensar que preferirían la opción contraria: un presidente para cinco minutos; que puede ser. “Este solo quiere el poder”, se quejan, como si los demás optaran a la Presidencia para sentarse en el puesto y no hacer nada, que puede ser también. Qué dirán entonces de Liz Truss, dispuesta a sostenerse en el Reino Unido después de renunciar a su ministro, a sus promesas y a sus principios con el propósito de sobrevivir a una lechuga. El poder es un lugar inexplicable: aja y atrae.

Seguir leyendo

Sé el primero en comentar en «Más Shakespeare y menos Montesquieu»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.