El caso Cursach, la gran investigación que indagaba sobre un supuesto concierto entre la Policía Local de Palma y el empresario de la noche mallorquina Bartolomé Tolo Cursach para beneficiar a sus negocios y perjudicar a la competencia, no se ha terminado con la absolución de sus 23 procesados. La sentencia de la Audiencia de Palma abre la posibilidad de que los empresarios y testigos que denunciaron al empresario mallorquín pasen a estar investigados por falso testimonio y obstrucción a la justicia. El tribunal de esta causa, que ya absolvió de viva voz durante el juicio a 21 procesados ―entre ellos al empresario que da nombre a la causa y su número dos en el grupo empresarial, Bartolomé Sbert― ha exonerado también los dos policías locales a los que una de las acusaciones particulares mantuvo en el banquillo por coacciones hasta el final del juicio. La resolución, notificada el 22 de diciembre, concluye que las acusaciones particulares actuaron con “temeridad” o “mala fe”, considera que hicieron un uso “torticero” del procedimiento, y que aportaron información sesgada y omitieron de datos para favorecer su tesis. Además de imponerles el pago de una parte de las costas judiciales de Cursach y Sbert, el tribunal ha instado a que se investigue si las declaraciones de siete personas en el juicio, entre las que se encuentran dos de los empresarios que acusaban a Cursach y otro que acudió como testigo, pueden suponer un delito de falso testimonio y obstrucción a la justicia.
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