Todas las campañas se planifican mucho, y casi ninguna sale como se esperaba. Nadie juega solo en estas dos semanas frenéticas que cada vez deciden más porcentaje de voto, porque según los expertos, la fragmentación ha hecho que los ciudadanos decidan cada vez más tarde. El PSOE tiene diseñada hace semanas una campaña de anuncios constantes, centrada en la economía y en la gestión del Gobierno. En temas de contenido real: vivienda, educación, sanidad, agricultura, pensiones. En precampaña, sobre todo alrededor de la ley de vivienda, Pedro Sánchez consiguió con esta estrategia dominar la agenda. Pero la decisión de Bildu de colocar en las listas municipales a 44 condenados de ETA, siete de ellos exterroristas con brutales delitos de sangre a sus espaldas, ha roto la campaña. La ha partido en dos.
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