Estábamos concentrados en las sanciones que Junts quiere imponer a las empresas que no regresen a Cataluña cuando, ¡sorpresa!, la liebre saltó por otro lado: Puigdemont ahora quiere las competencias de inmigración. Su partido no gobierna, sino que gobierna ERC, que ni las ha pedido ni ha reaccionado especialmente bien, pero lo que importa no es eso, sino apuntarse a la batalla cultural. Levantar nuevas banderas.
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