Los buenos escritores saben que una novela circular tiene mucho de artificioso, pero no es una mala ironía que Koldo García empezase trabajando en un vertedero. Ahora, la investigación sobre la trama de corrupción de la que forma parte esté esparciendo más y más mierda sobre el Gobierno de España y la dirección del PSOE. Tras su detención en febrero del año pasado, el mejor retrato del personaje lo escribió Iñigo Salvoch en el Diario de Navarra. En una galaxia muy lejana, a finales de los ochenta, se decidió ubicar un vertedero en una zona del valle de Aranguren donde debería tratarse la basura de Pamplona y su comarca, pero los vecinos opusieron resistencia. A principios de abril de 1990, cruzaron camiones en la carretera y colocaron pacas de paja para impedir el acceso de la maquinaria y parar así el inicio de las obras. La Guardia Civil les disparó balas de goma a bocajarro, algunos fueros detenidos y, finalmente, el 10 de abril empezaron las obras.
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