
Cualquier andaluz nacido después del Estatuto de Autonomía de Andalucía de 1981 sabe tocar su himno con la flauta dulce, cantarlo a capela como si no hubiese un mañana —créanme, no es tan fácil— y que el 28F se desayuna pan con aceite. También sufrió en sus carnes que sus mayores le empujasen a quemarse las pestañas estudiando y que, cuando llegó el momento de incorporarse al mercado laboral, una crisis económica primero y de vivienda ahora le haya dejado con la sensación de “¿y to esto pa qué?” (en andaluz coloquial). Entre lo primero, con mucho más calado que lo simbólico, y lo segundo, un drama de toda la generación millennial española si no fuese porque Andalucía lidera rankings de desempleo, se mueve la identidad andaluza actual. Conviene preguntarse entonces qué queda de aquel andalucismo de los años 70 y 80 del siglo pasado en esta generación presente, “la del mollete” (por aquello del pan con aceite), y a la que todos los partidos parecen querer apelar este próximo domingo.
Sé el primero en comentar en «Todos quieren parecer andalucistas»