La sentencia del TJUE sobre la ley de amnistía no cierra el procés, porque el procés ya lleva unos cuantos años cerrado. Ni tan siquiera es el final del final. En cualquier caso, abre el camino de ese final, que no se hará efectivo hasta que lo quiera el Tribunal Supremo. En el sismógrafo catalán la sentencia no ha sido más que un leve movimiento, no un terremoto, ni tan siquiera una réplica. El procés es un capítulo cerrado para la gran mayoría de la sociedad catalana. La aplicación completa de la amnistía no cierra el procés, pero es la condición necesaria para olvidarlo.
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