Tal como han evolucionado las últimas legislaturas, cualquier iniciativa que afecte a las relaciones entre el poder ejecutivo y el judicial es material altamente sensible y eventualmente inflamable. La propensión a hablar de lawfare —utilización de la justicia con fines políticos— y la tendencia del Consejo General del Poder Judicial al laissez faire —o manga ancha— con los jueces tienen posiblemente aturdida a una parte de la opinión pública en España, que con frecuencia no sabe bien a qué carta quedarse cuando se plantean choques entre poderes del Estado. Esta situación favorece un clima de sospecha más o menos generalizada que desde hace ya tiempo viene propiciando el deterioro de las relaciones institucionales y alimentando la desconfianza de la ciudadanía en su funcionamiento. La expresión “fines espurios” ha pasado a ser de uso común para definir la reserva que puede surgir ante posibles intenciones torcidas de todo tipo de decisiones, incluidas las judiciales.
Sé el primero en comentar en «Ceuta, verdad política y verdad judicial»