Óscar Puente está feliz. Es su turno. Se arremanga. Sube al escenario de un edificio con forma de caparazón de tortuga, la Cúpula del Milenio de Valladolid. Pedro Sánchez lo observa desde abajo. El ministro de Transportes no falla. Pone patas arriba a la militancia:
Sé el primero en comentar en «El beso de Sánchez con Ábalos que nunca existió anticipa la guerra de la IA el 29-N: “Viva el partido del amor”»