La tríada del narcotráfico en el estrecho de Gibraltar vivió unos años de esplendor en el que los relojes de oro y diamantes que llegaban desde Dubai se lucían con orgullo en cochazos y fiestas para mostrar sin recato el poderío de los señores del hachís. La droga la proveían Fikri Amellah Agharbi y un amigo de la infancia, Adil Abdid, quienes se habían criado desde pequeños en Alhucemas (Marruecos) hasta convertirse “en los mayores suministradores de hachís conocidos”. El pase lo dejaban en manos de Abdellah El Haj Sadek el Membri, más conocido como El Messi del hachís, el jefazo del narco que primero escapó de España aprovechando una prebenda judicial y luego se quitó de la circulación por miedo. El tramo final ya quedaba en manos de los gaditanos hermanos Tejón, Isco y Antonio, más conocidos como Los Castaña y calificados como “los reyes del hachís”, a punto de sentarse en el banquillo en el mayor juicio hasta ahora a una mafia campogibraltareña de la droga. Ahora la Guardia Civil ha cortado el flujo de chocolate que aún controlaba la organización de Fikri Amellah al detener a su amigo de la niñez, con quien solía salir a navegar y pescar. Entre uno y otro se calcula que han colocado en España al menos 117 toneladas de hachís y 3,3 de cocaína.
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