A las nueve de la mañana entró en el hemiciclo del Senado Félix Bolaños zafándose de una marabunta de periodistas. “¡Madre mía, madre mía, madre mía!”, exclamaba el ministro de la Presidencia, uno de los principales interlocutores del agónico proceso de negociación mantenido por el Gobierno durante las últimas horas para sacar adelante los tres decretos que pretendía convalidar este miércoles. Ni una palabra de la posición que finalmente adoptaría Junts. Tampoco de Podemos. Pero es que a esa hora los contactos con ambas formaciones seguían entre los pasillos de la Cámara alta, donde se celebró el debate por encontrarse el hemiciclo del Congreso en obras. Bolaños vaticinó entonces una jornada “intensa”. Lo que vino después sobrepasó con creces las expectativas del ministro.
Sé el primero en comentar en «La trastienda de un superpleno de 12 horas, una negociación de infarto y una votación endiablada: “¡No vamos a ceder en eso!”»