El Gobierno lo llama regeneración. Título mejorable, pues aquí mucho regeneracionista acabó a caballo. Pero se entiende la intención: revitaminar nuestra democracia, rectificar abusos, fortificar la institucionalidad, volver al respeto como actitud y a la negociación como método.
Sé el primero en comentar en «Pedro, invítele a La Moncloa»