Ya no hay espacio para el político con boina

Algunos seguro que recuerdan El síndrome de China, la famosa película de James Bridges, protagonizada por Jack Lemmon, Jane Fonda y Michael Douglas. El argumento va de un accidente nuclear en el que se funde el núcleo del reactor y supuestamente atravesaría la Tierra hasta llegar a las antípodas: a China, en el caso de Estados Unidos. Es una hipótesis sin consistencia científica, pero si lo traigo aquí a colación es por lo que tiene de metáfora de la reacción en cadena que han generado los aranceles trumpistas, de cómo decisiones equivocadas y de alto riesgo acaban provocando consecuencias globales. También, desde una perspectiva simbólica, por la conexión que la película establece entre estos dos países, que es una forma de resaltar el tremendo protagonismo y la interdependencia de ambos a la hora de conformar el actual sistema económico. Si, por un lado, se provoca la fusión del sistema, no queda más remedio que mirar a la reacción de quien más se va a ver afectado. Porque puede que esté en las antípodas, pero ahora mismo tiene tanta o similar capacidad para condicionar la economía internacional.

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