
El incremento del presupuesto español del 1,3% del PIB al 2,1% en defensa supone pasar de 20.000 millones de euros anuales a 32.000 millones. Suponiendo que el 50% de este incremento va a costes operativos, quedarían para inversión 6.000 millones anuales más, imposible de absorber por la industria nacional a corto plazo. En el arma aérea, la existencia de Airbus podría hacer posible la respuesta; en tierra y mar, no. Navantia, el proveedor único de buques a la Armada, le factura en el entorno de 700 millones anuales en nuevas construcciones. Pasar a 2.500 o 3.000 millones y a corto plazo no malbaratar fondos, es imposible. El coste de una fragata es de unos 700 millones y de un submarino es de 500 millones.
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