La patria común de la infancia

Si estás en Nigrán, habrás visto que el sol ya empieza a esconderse por Monteferro al atardecer. Aviso a navegantes de que el mes está llegando a su fin. Este año, agosto se marcha con la mochila llena de días luminosos. Castillos de arena y baños salados. Experimentos culinarios de madera. Rodillas raspadas y llenas de negrones. Helados de sandía, yogur y chocolate. Nuevas islas. Viejos amigos. Planes pendientes. Más helados. Tardes que vuelan. Abrazos en familia. Cañas entre lusco e fusco. El cumple de Peixiña. Los vuelos de Maléfica. Elsa y sus zapatos. Las risas de Jessie la vaquera planeando aventuras con Woody y Buzz Lightyear. Libros de mayores y pequeñas desparramados por todas partes. Capítulos. Brindis y celebraciones. Ordenadores casi proscritos… Y junto a la luz, una sombra. La despedida inesperada de nuestra Ara, la peludita de la familia, que nos deja la casa vacía y el corazón lleno.

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