Un hidroavión del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas rompió el año pasado uno de los flotadores que cuelgan bajo sus alas cuando cargaba agua en la bahía de Pollensa. El aparato perdió estabilidad y se habría estrellado de no ser por la pericia del piloto. Fue en ese mismo lugar, frente a la isla de Mallorca, donde en marzo de 2003 se precipitó al mar uno de estos aviones pintados de rojo y amarillo, cuya silueta se ha hecho popular por los cielos de España, hasta el punto de que al divisarla todos se preguntan dónde está el fuego.
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