Hacinados en habitaciones por 3.000 euros: en las tripas de un hotel okupado por la mafia
Si Carlos pudiera elegir, preferiría que el tipo malencarado que le ofreció un techo en España no tuviera la mala costumbre de destruirlo todo cada vez que se emborracha. Le gustaría no saber cómo cambiar una cerradura a las tres…