Las negociaciones para que la investidura de Pedro Sánchez salga adelante están prácticamente cerradas y se sostienen en una proposición de ley de amnistía que presentarán en el Congreso los grupos que la apoyan. La idea central de esta iniciativa, según ha trascendido, es la de favorecer “la convivencia democrática en Cataluña”. Es difícil discutir el objetivo, lo que les toca ahora a los promotores de los acuerdos es defender el camino elegido para llevarlo a buen puerto. Y de eso va a ir la discusión política en las próximas semanas. El escenario está tan cargado que cada gesto parece un puñal, y el comprensible secretismo en el que se han desarrollado las conversaciones ha dado pábulo a consideraciones de diverso tipo sobre la ley. Estrictamente hablando, poco se sabe de su contenido, y la prudencia aconsejaría no cargar las tintas ni rasgarse las vestiduras hasta que no se conozcan los términos precisos de su desarrollo.
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