En esos días de euforia y sueños ilimitados que alimentaron el nacimiento de Podemos, con los ecos del 15-M aún retumbando por las plazas, Pablo Iglesias proclamó su propósito de “abrir el candado del 78″. Se trataba, ni más ni menos, que de poner en marcha un nuevo “proceso constituyente”. Iglesias y los suyos nunca explicaron cómo pensaban hacerlo, lo que no es de extrañar: el “candado” que idearon los padres de la Constitución estaba fabricado a prueba de bombas y de iniciativas unilaterales.
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