La mañana del pasado 21 de febrero, Pedro Gómez cruzó un paso de cebra a 50 metros del Granada College, el colegio donde estudiaban las dos hijas de la concejala socialista de Maracena (Granada, 22.293 habitantes, ciudad limítrofe con la capital) Vanessa Romero. Ella estaba a punto de cruzar por aquel paso de peatones cuando Gómez le hizo señales con la mano de que parara. Y ella lo hizo. Comenzó en ese momento el secuestro —técnicamente una retención ilegal, porque aparentemente no se pidió nada a cambio de la liberación― que supuso un par de horas de angustia para Romero.
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