“Estamos poniendo en la calle a chavales completamente inadaptados”, explica por teléfono Samuel, un empleado de un centro de menores en Gran Canaria. Samuel pide no revelar su nombre real, ni el de la empresa en la que trabaja, por miedo a represalias, pero asegura desde su experiencia que la situación no invita al optimismo: “Los centros están masificados, no tenemos recursos para que salgan de aquí con una formación específica, ni con los valores éticos ni morales necesarios”. Samuel denuncia que en el centro donde trabaja hay apenas tres duchas para más de 60 niños, y el agua caliente solo da para diez. “La alimentación es lamentable porque se recurre siempre a la oferta más baja: nadie en su sano juicio daría esta comida a sus hijos. Esto vuelve irascibles a los chavales”, lamenta.
Sé el primero en comentar en «El caos en la acogida de menores migrantes en Canarias: “Estamos poniendo en la calle a chavales inadaptados”»