La vida del fugitivo Carlos Fernández a 10.400 kilómetros de Marbella: “No he dejado de tener miedo en los 19 años”

Carlos Fernández, el pasado 26 de noviembre, en un espigón de Cabopino, en Marbella (Málaga).

Carlos Fernández pasó la Navidad de 2006 en una plaza de Buenos Aires, rodeado de desconocidos. No podía tener contacto con sus padres, su hermano o su tía, que es como una hermana para él, porque la Policía les había intervenido los teléfonos y les había estado siguiendo. Habían pasado casi seis meses desde el 27 de junio, el día que decidió convertirse en un fugitivo en lugar de acudir a declarar ante el juez Miguel Ángel Torres, intructor del caso Malaya, contra la corrupción en el Ayuntamiento de Marbella (Málaga, 160.000 habitantes). “Compré comida y me vi solo, empecé a pensar en cómo estarían ellos, en qué estarían pensando. Sabía que mi vida a partir de ahí no iba a ser lo mismo”, cuenta en una entrevista a EL PAÍS. Fernández, el prófugo más mediático de la operación Malaya ―que provocó la primera disolución de un Ayuntamiento en democracia ― ha tardado 19 años en volver a pasar estas fiestas en la Costa del Sol.

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Fernández, que huyó de España en junio de 2006 durante la segunda fase de detenciones de la Operación Malaya contra la corrupción en Marbella, durante un momento de la entrevista.Carlos Fernández posa en uno de sus lugares favoritos de Marbella, un tranquilio espigón cerca del pequeño puerto deportivo de Cabopino.

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