No las llaméis señoritas

En 1907 Picasso terminó de pintar un cuadro. Más tarde (quizá pasaron años), lo enseñó a sus amigos y tiempo después le asignó un título: Las señoritas de Aviñón, evocando así la calle barcelonesa de Aviñón, donde había un prostíbulo cuyas mujeres eran retratadas con el rostro anguloso del cubismo. El título fue posterior a la obra, y las prostitutas fueron llamadas señoritas. Esto es justamente lo contrario, en tiempos e ideas, que hago en esta tribuna: su título es lo primero que he redactado y pienso que a las prostitutas no hay que llamarlas señoritas.

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